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Te destierro de mí

 No hace mucho me dijeron que vivo a los extremos, si soy inquieta lo soy en su máxima expresión y viceversa. No son rasgos de una incipiente conducta bipolar- quiero creer que no- se trata de una jovencita osada que no teme probar nada y que se le pasa la mano, vive tan intensamente, que no consive vivir si no es de esa manera...

A pesar de todo esto, no fue radical al querer olvidarlo, fue un proceso que tomó 7 meses, dilapidando sus fuerzas, creando fantasías, deseándolo en su piel, su alma. Seria mentir si digo que su cuerpo no lo desea por momentos y, es que cuando se apoderan de sus pensamientos recuerdos de aquella diestra manera de poseerla, la candidez de su olor animal impregnado en la suavidad de su piel, la sutil manera de dominarla sin evaporarla en esencia, convirtiéndose en uno solo, solo uno en pasión y goce...

Anhelos como aquel no son fáciles de desterrar, peor aún si lo deseas con todas tus fuerzas. La muchachita veía distante el momento de la resignación, con gritos ahogados presionaba sobre su estómago el anhelo incompensable que le causaba su ausencia. Es difícil para una mujer, por más pequeña que sea, aceptar que el hombre que su carne ama y desea, le es indiferente, que no muere por lamer con ardiente pasión cada rincón de su geografía.

Fue más por orgullo que por amor que no se rindió, y se embarcó en una lucha silente por recuperar aquel cuerpo que aún lo sentía en su piel. Está de más decir que la lucha no tenía nombre, ni caso, ni razón alguna... él aún no sabe lo que quiere, parecen que los años pasaran por él, solo pasaron y que ella los madura por él... Tampoco estaba dispuesta a gritarle a la cara que se moría por él, aunque el cuerpo daba mensajes que se percibían a kilómetros de distancia, descrifrados por cualquier hombre, menos por él.


Cuando una espera se hace insostenible, vana, infructífera, ridícula, no queda más que resignarse. Ella no se resignó del amor, solo decidió dejar ir aquella piel, aquel cuerpo erecto que la llenaba de placer. Decidió decirle adiós y dejarlo ser el albergue de nuevas pasiones,que desde aquel momento no le importarían.

Así es ya desterré tu cuerpo, tu amor, tu falso amor, tu "nunca quedas mal con nadie, pero conmigo siempre" y te dije adiós, pero para siempre. Ent us pensamientos podrás poseerme una y mil veces, pero esta piel, que una vez deliró por tus caricias, no volverás a tocar, no sentirás más el calor de estos besos que te envolvían en infernales deseos.

Sé que extrañarás la estrechez de mi corazón, la golosas formas de mi cuerpo, la embriagante esbeltez de mi cuello, la pequeñez de mi espalda, la fragilidad de mi cintura, la ductilidad de mis piernas, sufre... te lo buscaste.

Lo repito, te destierro, ahora no seré más que yo misma y me permitiré amar, amar sin censura...


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