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Hoy me levanté con el sonido de la podadora de césped, al inicio me sonaba extraño, pero lo pude identificar, a los minutos casi era un sonido familiar, como si toda la vida lo hubiera escuchado, me acostumbré a él, inclusive logré disfrutarlo un poco.

Eran las 6 de la mañana y simplemente había despertado abruptamente y no podía volver a dormir, no quería dormir, no quería despertar, solo quería estar ahí... me sentía triste, profundamente triste, me di cuenta que llevaba toda la semana así, que no podía salir de eso, que estaba bloqueada, que me tenía que esforzar para hacer las cosas: salir de la cama, ir al trabajo, comer, dormir, no tenía ganas de hacer absolutamente nada, quería llorar, pero no podía.

Sentía que hoy no quería levantarme de la cama, que la tristeza me había embargado al 100%, que prefería quedarme ahí echada y no hacer nada simplemente... y así estuve una hora, dos, tres... luego me sentí mal, mal de estar así, mal de autoinflingirme a esa situación, sabía que era la única responsable de estar así, y también sabia que yo era la única que me podía sacar de ella.

Entonces me dije, por qué no intento ver las cosas desde fuera, por qué no veo esto como si no me estuviera pasando a mí, y analizarlo sin ninguna carga emocional... me plantee la siguiente pregunta: ¿Acaso somos los responsables de que las personas importantes en nuestra vida no nos valoren?, es nuestra culpa que para alguien que hayas amado tanto, después de un tiempo, no signifiques nada en su vida? Es nuestra culpa?.

Empecé a analizar ese sentimiento, si realmente había algo había algo de culpabilidad en mí... salían pensamientos carentes, negativos: sí eres una persona intrascendente, vacía, no dejas huellas en las personas, por qué alguien quien no te tiene a su lado te recordaría, por qué valoraría todo lo que hiciste por él, por qué...y luego, salió la parte racional y dijo, No!qué importa! la del problema no soy yo!. Yo hice mucho porque tenía la necesidad de hacerlo, de dar, porque ame, porque quise, porque lo que sentí fue tan intenso que mi capacidad de dar no tenía límites, porque me enamoré y la que está mal es la otra persona, porque no valoró nada de lo que yo hice, porque no dejo huella en él, porque no fue algo significativo en su vida... la del problema no soy yo, que hice todo lo que pude hacer, di todo lo que pude dar, ame tan intensamente... allá esa persona que no lo supo valorar, apreciar, no es mi responsabilidad...No tengo por qué sentirme triste, yo amé, yo di todo lo que pude dar, no tengo por qué sentirme no querida, allá él que no me supo querer, allá él que no me supo apreciar.

Me empecé a sentir mejor, me empecé a sentir menos culpable, más tranquila, libre!...me dieron ganas de salir de esa cama, deseando un buen desayuno, empezar el día con energías, fue muy bueno... al bajar las escaleras del edificio, el jardinero ya no estaba ahí, había dejado todas las plantas que había podado, ya no encajaban con el cuadro hermoso que era el jardín. En la vida a veces hay que cortar las cosas de raíz, simplemente córtalas porque ya no van bien en tu jardín, porque simplemente arruinan tu jardín y es mejor deshacerse de ellas.



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